El propósito del dolor

¿Para qué sirve el dolor?

El dolor hace que prestes atención a algo que ha cesado de trabajar correctamente. Es una advertencia de que se ha llegado a algún tipo de límite en cuanto al funcionamiento del cuerpo, que éste no está equipado para soportar la actividad y ya no puede adaptarse más. Es una forma no demasiado sutil con la que tu cuerpo te alerta de que necesitas realizar un cambio. En muchos sentidos, el dolor es algo bueno. Es sólo cuando malinterpretamos el dolor o intentamos hacerlo desaparecer sin ocuparnos de su causa profunda que nos metemos en problemas. Es eso lo que ocurre cuando empezamos a tomar pastillas para «hacer que desaparezca».

Muchas personas inician su cuidado en nuestra consulta porque padecen algún síntoma doloroso. Nuestro interés principal se encuentra en la causa profunda de ese dolor. Anestesiar el cuerpo con fármacos para ocultar el dolor puede ser conveniente, pero a largo plazo, resulta caro. Los medicamentos simplemente enmascaran el dolor; no pueden «hacerlo desaparecer». Nosotros podemos, porque adoptamos un enfoque más natural. Empezamos con un examen exhaustivo. Además, te preguntaremos acerca de las varias formas de estrés físico, emocional y químico que puedas estar experimentando.

Si conoces a alguien que tome habitualmente medicación para inhibir su capacidad de sentir dolor, anímalos a acudir a nuestra consulta. Te prometemos que le ayudaremos a identificar la causa de su problema y le ofreceremos soluciones seguras y naturales para responder al grito de ayuda por parte de su cuerpo.