Energía y recuperación

¿Qué te impide mantener tu actividad física?

Lee las siguientes afirmaciones y decide hasta qué punto se aplican a tu caso:

Ahora mismo, mi día a día está tan repleto de cosas que no creo que pueda encontrar tiempo para el ejercicio físico.

Ni a mis familiares ni a mis amigos les gusta hacer ejercicio, así que no tengo muchas ocasiones de hacer deporte.

Acabo de trabajar tan agotada que… ¿cómo voy a hacer ejercicio?

Últimamente me he planteado hacer más ejercicio, pero me cuesta mucho ponerme.

Me estoy haciendo mayor, el ejercicio puede ser peligroso.

No tengo cerca instalaciones deportivas, piscinas, carriles bici ni nada parecido.

El ejercicio físico me quita tiempo que debo dedicar a otros compromisos, como el trabajo, la familia, etc.

Me avergüenza mi aspecto cuando hago ejercicio delante de otra gente.

¡Con lo poco que duermo ya! No podría levantarme antes o acostarme más tarde para hacer ejercicio.

Me resulta más fácil buscarme excusas para no hacer ejercicio que salir y ponerme a ello.

Conozco a muchas personas que se han lesionado por exceso de ejercicio.

Es demasiado caro. Para hacer ejercicio hay que apuntarse a una clase, a un gimnasio y comprar el equipo adecuado.

Los ratos que tengo libres durante el día son demasiado cortos para dedicarlos al ejercicio.

Mis actividades sociales con familiares o amigos no suelen incluir ejercicio físico.

Durante la semana voy demasiada cansada; el fin de semana lo necesito para descansar.

Me gustaría hacer más ejercicio, pero me cuesta ser constante.

Me da miedo lesionarme o tener un ataque al corazón.

No se me da bien ningún ejercicio, no me resulta divertido.

Si hubiera instalaciones deportivas o duchas en el trabajo, igual tendría más probabilidades de hacer ejercicio.

¡Eliminemos esas barreras!

1. Falta de tiempo
Identifica los momentos que tienes libres. Controla tu actividad física diaria durante 1 semana. Busca por lo menos tres intervalos de 30 minutos que puedas dedicar al ejercicio.

Añade el ejercicio físico a tu rutina diaria. Por ejemplo, camina o ve en bici al trabajo o a comprar, organiza actividades sociales que incluyan el ejercicio, saca el perro a pasear, haz ejercicio mientras miras la tele, aparca más lejos de casa, etcétera.

Usa el tiempo libre para el ejercicio. Por ejemplo, camina, corre o nada durante la pausa de comer del trabajo, o tómate pausas de ejercicio en lugar de pausas de café. Selecciona actividades que requieran el mínimo tiempo posible, como caminar, correr o subir escaleras.

2. Influencia social
Cuéntales a tus familiares y amigos que quieres hacer más ejercicio. Pídeles que te animen.

Convence a amigos y familiares para que hagan ejercicio contigo. Planifica actividades sociales que impliquen ejercicio. Haz nuevas amistades con personas a las que les interese el ejercicio. Apúntate a un grupo, al gimnasio, al centro de fitness local o a un club de senderismo.

3. Falta de energía
Planifica el tiempo de ejercicio durante aquellos momentos del día en los que te sientas más llena de energía.

Convéncete para darle una oportunidad al ejercicio, ya verás que te da más energía, en lugar de quitártela; inténtalo.

4. Falta de voluntad
Planifica el ejercicio con antelación. Haz que el ejercicio forme parte de tu rutina diaria o semanal y apúntatelo en la agenda.

Invita a amigos a que hagan ejercicio contigo con regularidad; anotadlo en la agenda compartida. Apúntate a un grupo de ejercicio o a una clase.

5. Miedo de lesiones
No olvides hacer estiramientos antes y después del ejercicio para evitar lesiones.

Busca un ejercicio que sea adecuado a tu edad, nivel de forma, habilidades y estado de salud. Elige actividades que impliquen el mínimo riesgo posible.

6. Falta de recursos
Selecciona actividades que requieran una inversión mínima en ropa o instalaciones, como caminar, correr, saltar a la comba o hacer pilates.

Identifica los recursos que tienes a tu disposición en el barrio de un modo barato y cómodo (programas de ejercicio físico, parques e instalaciones municipales, zonas de deporte en el lugar de trabajo, etc.).

A continuación nos centraremos otros dos impedimentos que tal vez sean importantes para ti. Si lo son, aplica alguna de las siguientes estrategias o inventa tus propios trucos.

7. Condiciones meteorológicas
Plantéate llevar a cabo actividades regulares que siempre puedas hacer, con independencia del tiempo que haga (bicicleta estática, aerobic, natación en piscina interior, pilates, subir escaleras, saltar a la comba, andar por un centro comercial, nadar, ir al gimnasio, etc.).

Considera que las actividades en el exterior que dependen de las condiciones meteorológicas (como el esquí, la natación exterior, el paddle, etc.) son un extra, un ejercicio que puedes hacer siempre que lo permitan las circunstancias y el tiempo.

8. Obligaciones familiares
Habla con una amiga, vecina o familiar que también tenga hijos y haced turnos para haceros de canguro la una a la otra.

Paga a una canguro, pero considera que el gasto es una inversión valiosa en tu salud física y mental.

Salta a la comba, haz pilates, usa la bici estática, la elíptica, etc. mientras los niños miran la tele o duermen. Intenta hacer ejercicio cuando los niños no estén contigo (por ejemplo, mientras estén en el cole o haciendo la siesta).