Las condiciones adecuadas

¿Cómo es que algunas personas van de resfriado en resfriado, pillando todos los microbios que “andan por ahí” y otras no? Fue esta cuestión la que empujó a D. D. Palmer en 1895 a dedicarse a lo que hoy en día conocemos como Quiropráctica. Muchas personas tienen miedo a los gérmenes, pero los gérmenes se parecen mucho a las semillas. ¿Alguna vez has intentado plantar césped o cultivar un jardín? No ocurre sin más. ¡Deben darse las condiciones adecuadas! Sucede lo mismo con los gérmenes que acaban manifestándose en forma de enfermedad.

Un factor bastante común es la debilitación del sistema inmunitario, afectado por el funcionamiento del sistema nervioso. Frágiles a raíz de un sistema nervioso que se ha visto puesto en peligro, el estómago, los pulmones, la nariz, los oídos y la garganta se convierten en el terreno perfecto para la proliferación de virus, microbios y otros gérmenes.

La Quiropráctica restablece la integridad del sistema nervioso. Es una idea simple que ayuda a nuestros pacientes a gozar de mejor salud naturalmente.