¿Tienes el cubo lleno a rebosar?

Las alergias son tan frecuentes que muchas personas ni siquiera reconocen las múltiples maneras en que nuestro cuerpo nos está alertando de que existe una reacción alérgica, como:

  • Estornudos, goteo de nariz, picor en los ojos
  • Sinusitis
  • Asma
  • Ardor de estómago
  • Erupciones cutáneas, acné, picores
  • Retención de líquidos

 

El problema no es la pelusa de la mascota, el polen, las sustancias químicas o la comida picante. El problema, de hecho, es la persona, no el alérgeno. Si fuera el alérgeno, todo el mundo tendría una reacción.

La capacidad de adaptarse a los alérgenos implica al sistema nervioso. Así que no es ninguna sorpresa que muchas personas que padecen alergias tengan también subluxaciones que pueden afectar a la capacidad de su cuerpo para adaptarse.

Piensa en la capacidad de tu cuerpo para acomodar factores de estrés, por ejemplo, los alérgenos, como si se tratara de un cubo vacío. Llena el cubo con el estrés que ocasiona una mala nutrición, la falta de descanso, desplazamientos estresantes al trabajo y ya has llenado el cubo.

Y ahora llega la estación en la que los árboles están cargados de polen o aparece un gato y empiezas a resollar. – ¿Por qué?

¡Porque tu cubo está lleno a rebosar! Puede que el polen o el gato se lleven la culpa, pero ocurre sólo porque tu capacidad de adaptarte se ha visto puesta en jaque.

 

¿Conoces a alguien que padezca alergias? Permitirles que conozcan la quiropráctica. ¡Tal vez podamos ayudarles a mejorar su capacidad de adaptación!