Una buena retroalimentación

Una buena retroalimentación

Probablemente estés familiarizado con la retroalimentación chillona que produce un megáfono, pero existe otro tipo de retroalimentación que nos ayuda a mantenernos vivos.

Todos sabemos que el cerebro y el resto del sistema nervioso orquestan el funcionamiento de cada célula, tejido, órgano y sistema del cuerpo. La mayoría de estos impulsos circulan hacia abajo a lo largo de la médula espinal y después salen a través de las articulaciones de la columna vertebral para dar servicio a cada parte del cuerpo.

¡Late, corazón! ¡Secreta enzimas! ¡Inhala! ¡Parpadea! ¡Crea células! ¡Respira! ¡Produce ácidos gástricos! ¡Late, corazón!

Retroalimentación

Por supuesto, cualquier interferencia o distorsión en estos mensajes nerviosos que ejercen el control hace que el corazón no lata correctamente, los pulmones no se inflen por completo y que nuestro estómago produzca demasiados o pocos ácidos gástricos.

Pero aún hay más. Los órganos y tejidos originan sus propios mensajes, que fluyen de nuevo hacia arriba para volver al cerebro, confirmando así que la instrucción fue recibida y que se ejecutó.

¡Lo hice! ¡Hecho! ¡Lo he entendido! ¡Seguro que sí! ¡Lo haré! ¡De acuerdo! ¡Estoy en ello! ¡Ya está!

Esta retroalimentación es crucial. Si una subluxación compromete la señal que va (o viene) de cualquier tejido, entonces éste no funcionará adecuadamente.

¿Quieres saber más sobre qué es una subluxación y cuáles pueden ser sus causas?

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